jueves, 8 de mayo de 2014

PECADO MORTAL DEL REPRESENTANTE DE LA SANTA SEDE NUNCIO EN CARACAS




Rómulo Lares Sánchez

Caracas, 7 de mayo de 2014

Su excelencia
Arzobispo Monseñor Aldo Giordano
Nuncio Apostólico en Venezuela
Ciudad.

Muy distinguido excelentísimo Nuncio Monseñor Aldo Giordano:

Cuando cumplirá 3 meses de recibida por ustedes nuestra correspondencia de fecha 11FEBRERO2014 y su anexo, que sin carácter premonitorio alertaba a su excelencia sobre la visibilidad no censurada de días difíciles por venir, aunque de la rutina sufrida cotidianamente para los venezolanos sometidos por la ocupación extranjera censurada y autocensurada a partir de 1999, aún no he recibido respuesta ni seña alguna de su parte.

No es comprensible que un representante diplomático de un verdadero Estado maneje su agenda de manera a-diplomática, como sí es el caso en la pantomima del Estado VENECUBA ante el que usted ejerce su condición de embajador después de haber presentado credenciales a un indocumentado, mientras mantiene silencio desestimando la correspondencia de un legítimo ciudadano venezolano residente en el territorio quien, además de ofrecerle la bienvenida a su ex país, ofrecía graciosamente ad hoc su disposición para enriquecer la descripción y comprensión del escurridizo paisaje socio-político local, a pesar de que dispondría usted de la grandeza infinita de su principal guía, el Todopoderoso.

Sin embargo, este trato recibido no tendría por qué sorprendernos, debido a la muestra de la política practicada por burocracias suficientemente arbitrarias y poderosas para rechazar la búsqueda de la verdad, las mismas que atienden dos casos graves afectando el primero el presente y futuro de la Iglesia de Roma, y cuyo trato podría calificarse “diplomáticamente” como evasivo y encubridor de sus consecuencias, cuando hasta ahora mientras deciden erradicarlo por completo atiende la compensación material-monetaria de algunos infantes bajo su responsabilidad directa, quienes en sus parroquias y escuelas habrían sido afectados de por vida mediante imborrables cicatrices y con la carga eterna para sus espíritus y sus almas por violaciones y abusos sexuales y psicológicos relacionados con la pedofilia, popularmente incorporada en el ejercicio del ministerio del sacerdocio, por lo que habría comprensiblemente quedado relegada e ignorada a un segundo plano, en concordancia con los antecedentes pusilánimes de las iglesias en VENEZUELA, su complicidad hasta el nivel de la asociación con los usurpadores confesos de los poderes públicos nacionales, corresponsables de los crímenes contra la humanidad, que habremos de presentar oportunamente ante la justicia penal internacional por el “holocausto” y el “apartheid” venezolanos, en los que tendrían responsabilidad diversos representantes de la Iglesia Católica, en especial las autoridades de la Conferencia Episcopal Venezolana-CEV y nuestro Cardenal, quienes deberían ser promovidos oportunamente a comparecer como indiciados, sí algún día Dios nuestro Señor ofrece algo de Justicia terrenal para nuestros compatriotas.

Su representación diplomática, así como la del resto de las acreditadas en Caracas, reconoce como legítimo el escándalo de un gobierno de ocupación de un Estado terrorista, responsable por múltiples y diversos crímenes contra la humanidad, que por tal carácter serían imprescriptibles y de jurisdicción planetaria, entre los que sería oportuno recordar alrededor de 230 mil asesinatos a partir de 1999, 23 mil tan sólo durante el año 2013, decenas de  miles de secuestrados por las bandas criminales patrocinadas por el Estado y por la pantomima de “Sistema Judicial”, millones de acosados, perseguidos y discriminados, centenares de miles de emigrados y exiliados, el asalto del patrimonio público y privado hasta la violación sistemática de los hogares, todo identificado como política de Estado y demostrado por el carácter sistemático y permanente de sus ocurrencias.

Nuestro saludo y la solicitud de entrevista perseguía, como lo expresé, cumplir con mi deber ciudadano y adicionalmente, con el de representante del Poder Público Electoral Nacional en el “exilio” también usurpado, responsable y sobre el que se fundamentarían las ilegitimidades e ilegalidades en el origen del resto de los poderes públicos, pero centrándonos en otro aspecto de gravedad aún mayor hasta el nivel de la tragedia mencionada, por cuanto tales usurpaciones se ejercen al margen del Estado de Derecho y violando sistemáticamente los Derechos Humanos de los ciudadanos dentro y fuera del territorio, lo que las eleva, insistimos, a la categoría de crímenes de lesa humanidad.

Dejamos constancia entonces de que el suscrito formaría parte del Poder Electoral que habría sido desconocido y usurpado por el régimen de ocupación a partir del 23AGOSTO2003, conformando otro eslabón más de la cadena de desprecios por el Estado de Derecho y por los DDHHH que se iniciarían a partir de 1999 y que continúa ininterrumpidamente y con mayor fuerza hasta hoy.

En todo caso actuaría como representante legítimo del ciudadano venezolano y de la Sociedad Civil, en cuya condición reclamo y denuncio el maltrato de su representada, la Santa Sede, desconocido aún en tiempos de esclavitud, cuando ha hecho la Nunciatura Apostólica mutis a nuestra correspondencia.
Hago también referencia a la más reciente declaración de la Conferencia Episcopal Venezolana de fecha 14 de febrero, cuyo contenido no parece marcar distancia alguna con las anteriores comentadas en el anexo referido, razón adicional por la cual nos abstenemos de comentar.

Por todas las razones expresadas anteriormente y por el desinterés olímpico mostrado por usted y por su representada, la Santa Sede, por conocer versiones censuradas de la realidad local, retiro mi proposición inicial para recomendar ahora y para solicitarle más bien, que se abstengan de cualquier acción hasta que no se hayan documentado adecuadamente sobre la verdad, que podría conducirlos, a pesar de sus mejores intenciones, a respaldar alguna mediación que sólo contribuiría con la estrategia del fraude-traición del régimen-oposiciones de ocupación y con la consolidación del crimen organizado transnacional y la esclavitud del colectivo venezolano.

Valdría la pena tener presente al interior de la Nunciatura Apostólica la voz popular criolla según la cual: “el camino al Infierno siempre se encontraría pavimentado con buenas intenciones”.

Agradezco una vez más el tiempo de sus colaboradores, aunque inútil, para atender las varias comunicaciones telefónicas, la anterior correspondencia referida y la presente.
Atentamente,

Anexos: Correspondencia del 11 de febrero de 2014 y “Los desvaríos de la Conferencia Episcopal Venezolana” (10ENERO2014).http://www.observatorioelectoralhistorial.blogspot.com/2014/01/desvarios-de-la-conferencia-episcopal.html    /     Copia: Santo Padre Papa Francisco. Ciudad del Vaticano.

Nota prensa reciente: http://www.bbc.com/news/world-europe-26044852



Rómulo Lares Sánchez

Caracas, 11 de febrero de 2014

Su excelencia
Arzobispo Monseñor Aldo Giordano
Nuncio Apostólico en Venezuela
Ciudad.

Muy distinguido Monseñor Giordano:
Tengo el agrado de dirigirme a usted con el propósito de manifestarle mi adhesión a las diversas expresiones de bienvenida que recibe desde diversos sectores de la sociedad venezolana, institucionales y personales, a su arribo a Caracas en representación de la Santa Sede y del Santo Padre Papa Francisco.

Dejo también constancia de mi disposición absoluta para contribuir de manera personal y directa con la gestión que usted ahora inicia. Disponga usted, excelencia, en el ámbito de la cooperación y colaboración con su “puesta al día” sobre las realidades venezolanas, difíciles y hasta imposibles de observar e interpretar por intermedio de los canales y medios regulares exclusivamente. Se harían necesarias las opiniones censuradas y autocensuradas después de varios lustros.

Estimo que para el restablecimiento del “Estado”, “del Derecho” y del “Imperio de la Ley” en Venezuela, todos los apoyos aborígenes y exteriores serán necesarios, y en el caso de algunos, indispensables. El del Vaticano, sin lugar a dudas, estaría en esta última categoría.

La situación de los residentes en este territorio, como usted conoce, es extremadamente grave y se deteriora cada día más. Baste observar uno de los escándalos mayores: los asesinatos pasaron desde aproximadamente 2.800 en 1998 a más de 2 mil por mes, 24 mil, durante 2013. ¡Con el agravante de alrededor del 95% de impunidad!

Para la consideración de su excelencia y su  muy distinguido equipo, me permito remitirle copia de comentarios críticos que formulase personalmente, en relación con la más reciente declaración de la Conferencia Episcopal Venezolana del 10 de enero de 2014, con la que no ha existido contacto ni relación alguna.

Las opiniones y comentarios sobre la situación venezolana, públicos y privados, intercambiados en su momento con el Cardenal Rosalio Castillo Lara, habrían fortalecido mi convicción personal sobre la necesidad de aceptar, en adición a mis deberes ciudadanos, el deber apostólico de divulgar la verdad y exigir, sin obtener hasta esta fecha, la atención y reacción de la Santa Sede.

Respetuosamente, agradecería la atención de la presente y la oportunidad de saludarlo personalmente en audiencia oficial.
Atentamente,    


http://www.observatorioelectoralhistorial.blogspot.com/2014/01/desvarios-de-la-conferencia-episcopal.html